(...) Boccardo no sería él mismo si no hubiese cambiado desde su propuesta inicial de arte constructivo para pasar luego por experiencias cinéticas, la luz, el cine, el diseño gráfico y volver en 1976 a la pintura objeto para llegar finalmente al terreno de su escultura.
Sus esculturas son un eslabón más de una cadena, lo que supone eslabones, que en un recorrido artístico, se transforman en instantes de una creatividad deseante.
El suyo es un espiritu fluyente que no se deja atrapar en un solo momento, pues ese solo momento no existe en él.
Es una cascada intermitente de elementos estáticos en lo material, y dinámicos y esencialmente fluyentes, en lo que contienen de epifenómeno la luz, de epifenómeno la poesía.
No hay, de todas maneras, poesía en la escultura sin cierta dematerialización, sin una insustancialidad que desprovee a la trama arquitectural de aquello que supuestamente la soporta o que actúa de cañamazo: la materia, el más sólido sentido aristotélico.
Pero la materialidad de Boccardo es como la materialidad de un deseo, una materialidad evanescente.

Jorge Glusberg
Director del Museo Nacional de Buenos Aires
(Fragmento)
Sin título
1999
Madera y piedra volcánica
Med.: 5m x 2.50 m x 0.70 m.
Sin título
1999
Madera, hierro y piedra volcánica
Med.: 4.40 m x 1.10 m x 0.90 m.
Sin título
1999
Madera y piedra volcánica
Med.: 4.10 m x 0.42 m x 1.00 m.
Sin título
1999
Hierro y hormigón armado
Med.: 2.00 x 1.50 x 2 m
Estructuras mínimas, como casuales, despojadas de calidad artesanal, con materiales verdaderos, elaborados por el hombre presentados como fragmentos o ruinas de épocas y realidades perdidas, le proporcionan un anclaje a lo real que se atiene a la exigencia extrema de una cultura post.
Este alzamiento mínimo, esta presencia desnuda ¿hablan de un recomenzamiento? ¿Podemos construir un lenguaje, una articulación posible? ¿Es mera intención de supervivencia? ¿Hay un resquicio de esperanza?
Esta extremada severidad parece simbolizar la reiterada lucha contra la entropia y la homologación.
Sin ningún planteo efectista, a pura autenticidad, las esculturas de Boccardo nos ofrecen, en silencio, un espacio de reflexión.

Nelly Perazzo
Presidente de la
Academia Nacional de Bellas Artes